– Artículo de opinión sin relación con la política o gestión de UPM remitido por una persona anónima a upminformatica@gmail.com. Si quieres ver tu artículo publicado haz lo mismo. Gracias por tu participación –

Cuando de vez en cuando asisto como alumno a una clase en el CIFSE, inmediatamente cambio de chip, me convierto en una máquina de absorber conocimientos y me planteo:

Aparte de la formación que recibo y la actualización de mis conocimientos (todo ello esencial para el desempleo de nuestra profesión), ¿No estaré contribuyendo a mantener la estructura ocupacional segregacionista en Policía municipal de Madrid ¿Todos los componentes del Cuerpo tenemos, a igual curriculum, las misma oportunidades para acceder a todos los puestos disponibles? ¿Realmente son nuestros propios méritos los que facilitan nuestra promoción profesional?

O quizás, desde el momento en que iniciamos nuestra formación asistimos a una apropiación indebidadel capital cultural y a una educación selectiva que favorece el cierre ocupacional de ciertos puestos de especialización, a los cuales sólo ciertas personas acceden, creándose un status de componentes de Policía a los que se les otorga un mayor prestigio ocupacional del que no en todos los casos son merecedores.

Hasta aquí un problema, pero es que además estos compañeros estrella, terminan formando parte del claustro de profesores de la Academia del Cuerpo, con lo que empieza mi segundo contratiempo educativo.

Si soy fiel a la verdad, muchos de estos compañeros, aun no siendo especialistas en la docencia, se comportan como verdaderos profesionales y transmiten adecuadamente sus conocimientos.

Pero, y es que en este bendito Cuerpo siempre hay un pero, de repente ¡Chan, chan, chan!, en todo curso surge la figura del típico compañero educador, que va de enrollado y sobradete, que protege con su vida su presentación y sus conocimientos y que ante ciertas preguntas te contesta con sorna si te contara algo más tendría que matarte…”, en una clara muestra de competitividad innecesaria, de secretismo rancio, más propio de un agente de la KGB en plena guerra fríaque de un verdadero educador.

¡A ver majete! Se supone que la Academia del Cuerpo te paga para que me transmitas tus conocimientos, no para que me cuentes tus batallitas o emules al club de la comedia con tus chistes malos; tampoco te pagan para que crees un club de fans que afirmen tu personalidad egocéntrica mientras te llevas la pastapor la cara.

El otro modelo estelar, es el del docente de supuestosconocimientos enciclopédicos, que se dedica a leer con voz monocorde su presentación de Power-Point en la pantalla, aburriendo hasta la desesperación y sin abandonar su bastión defensivo de detrás de la mesa del profesor.

En conclusión, ¿Hasta cuándo con el dinero público vamos a financiar las veleidades de estos pretendidos docentes, individuos egoístas que sólo piensan en su beneficio personal y que perjudican la imagen de nuestro centro de docencia y el desarrollo educativo de la Policía Municipal de Madrid?

A lo mejor deberíamos ser un poquito más sinceros en los test de valoración que nos reparten al final de cada curso, LA SOLUCIÓN PUEDE ESTAR EN MANOS DE TODOS.

MALLEUS INTOLERANTIS